Voy simplificando la forma de la casa y hacerlo ha sido por una decisión consciente. La mancha también se ha depurado aunque el trabajo pictórico sigue siendo el mismo. Hay veladuras que permiten ver la solidez de un color que se ha cocinado lentamente, es decir, el negro es el resultado de un azul ultramarino y una sombra tostada con apenas una pizca de Ivory black. Así que lo que ves es un negro como el que encontramos en la naturaleza, vibrando en instantes de tiempo que lo transforman y nos muestran su luz. Así sucede también con el blanco: si afinas la mirada encontrarás amarillos, rosas y hasta un rojo indio. ¿Lo permanente?, la casa, líneas que se ajustan para formarla entera, dispareja, pero siempre morada.

>>> cuadríptico expuesto en El Muro de Soma en la exposición De Izquierda a Derecha con la curaduría de Ene Arte Neri. Febrero 2017.  @EneArteNeri



+ apuntes sobre la simbología mágica de una casa 


Dibujo para el libro de artista con pinturas de Charcos de la serie fotográfica de José Urriola


Pintura y sigils 

Casas Veronica Petersen
Pinturas de la Casa Dormida y sigils #VeronicaPetersen

Casas Veronica Petersen

Casas Veronica Petersen

Casas Veronica Petersen


Casas Veronica Petersen
Pintura-Pintura y sigils modernos #VerónicaPetersen

Casas Veronica Petersen
Sigils con dibujo en acetato de Enrique López Pacheco

Casas Veronica Petersen
Sigils con dibujo en acetato de Enrique López Pacheco

Casas Veronica Petersen
Sigils con dibujo en acetato de Enrique López Pacheco

Casas Veronica Petersen
Dibujo para el libro de artista con pinturas de Charcos de la serie fotográfica de José Urriola 

Casas Veronica Petersen
Dibujo para el libro de artista con pinturas de Charcos de la serie fotográfica de José Urriola 

Casas Veronica Petersen















No es vana la faena de pintar para verse íntimamente en cada pintura que se hace. 
Existe, a manera de compromiso, una conciencia de expresar en mi obra, sin salpicaduras vulgares, lo que me está pasando. El negro no demuestra un estado anímico, todo lo contrario, expresa un control, una objetividad. Quiero que veas lo que pasa, no que lo sientas. 

En esta breve muestra a la que llamé 'casa adentro', puedes ver cuatro manifiestos emocionales: la plenitud de un mundo interior, el estar unificado, la serenidad y el "hasta aquí", a raya de mareas y tempestades.

Son obras de pequeño formato, 25 x 25 cm, realizadas este mes de agosto (Caracas, 2016) sobre MDF con técnica mixta (tinta china, óleo y crayón de cera). 





Federico Vegas le preguntó alguna vez a William Niño Araque lo siguiente: 
- A ver William, ¿cuántos es que somos en Caracas? A lo que él respondió: 
- ¿Con o sin pájaros?
No hay mejor manera de resumir en una línea a nuestra ciudad. ¿Quién en Caracas no ha sido sorprendido por las guacamayas, y no una, ni dos, sino decenas de ellas? Los caraqueños nos damos ese lujo; a mí por ejemplo las guacas me despiertan a las 5 de la mañana y sin duda nos espabilan con sus colores chillones cuando cae la tarde.
Son los pájaros unos caraqueños más, son nuestros seres sagrados, que anuncian lluvia como lo hace el Cristofué o nos recuerdan lo maravilloso que es el color verde perico diseminado en barullos alegres que vuelan en parejas hacia el Parque del Este... como sacados de un cuento infantil, muy bonitos en su regreso a casa a las 5 y pico de la tarde. 
Yo amo a Caracas por muchas razones, pero son sus pájaros los que me han permitido sobrevivir su trajín, las angustias de una ciudad que despierta a las 4:00 am, luego a las cinco y a las seis "¡corre que ya es muy tarde!". 
Por esa frase de Niño Araque, y por el ancla en mi país que me han significado estos milagros con alas, es que empecé a crear 'Casa de pájaros', la serie de pinturas en la que estoy trabajando ahora. 
Mi intención es rendir un homenaje al cuerpo de la ciudad que se habita de pájaros, representarlo por una casa que nos evoca el umbral de un nido, y significarla con mucha literalidad como la casa-nido a la que regresamos siempre, vigorosa en sus formas lineales, íntima a través de una paleta casi monocroma. Nuestro lugar de origen como un universo sonoro, el sonido de la intimidad. Una serie para recordarles a quienes no están aquí el impulso de volver a casa, de volar al nido. 










La casa no está sola, nunca lo está. Un espacio sensible no puede estarlo porque en sus confines siempre estarán las ensoñaciones de quienes lo han habitado. Se trata aquí de una arquitectura de lo vivido, como un canto a la ternura de los primeros años, y la persistente atracción a la vieja casa, la primera. Tal y como lo ha dicho Michelet "la casa es la persona misma", sus alegrías y padecimientos, su intimidad, sus palpitaciones.
A Bachelard.
Libro de Jan Hendrix + nido de mi colección


Contemplando el nido, nos situamos en el origen de una confianza en el mundo. Un refugio absoluto, una imagen que nos recuerda a la casa, la nuestra, la natal, la que habita en nuestros ensueños.

Desplazando el origen

Verónica Petersen. Taller México DF.

Una entrevista en el blog de Medio NaranjaVerónica Petersen, comunicadora social y artista visual.

Casa Onírica y sus 16 rostros en El Buscón



A mediados de marzo 2015, instalé la exhibición 'Casa onírica' en los espacios de la Librería El Buscón del Trasnocho Cultural (C.C. Paseo Las Mercedes, Caracas). 
La muestra la componen 16 pinturas de pequeño formato, en la que despliego simetrías a modo de discurso sobre la invariancia de la casa natal, y sobre nuestro recuerdo de ella como un cuerpo de ensueños más que como un cuerpo de vivienda. 
La expo tiene como antesala, la presentación que hicimos en El Buscón (diciembre 2014) de mi libro de artista 'La casa dormida', con dibujos que versan en el mismo tema. 
Estará hasta mediados de abril. 
Vayan y luego me cuentan.


Técnica mixta, óleo, grafito, lápiz graso, encausto sobre MDF.20 x 20 cm. 2015.









Los dibujos originales de La Casa Dormida



Para los primeros veinte ejemplares de 'La Casa Dormida' #librodeartista, hice 20 dibujos que incluí en su versión original dentro de cada ejemplar. Fue otro formato, otro lenguaje, otra forma de expresar el cuerpo de ensueño de la casa, la mía, la de origen. Usé grafito y creyón sobre papel bond. 
'La Casa dormida' está a la venta en la librería El Buscón del Trasnocho Cultural 
(Caracas, Vzla.)

















Verónica Petersen: abstracción y memoria.

A veces, nos vemos contagiados de un profundo apasionamiento, que surge del acto de hacer pintura. Me confieso, recorriendo superficies, donde la densidad de la textura se convierte en laberinto y las formas nos trasladan hacia ecos dormidos. Más que una historia nos estremece un grito, un arrullo, una mirada, o cualquier sensación incierta, que de golpe encuentra en nosotros su correspondencia.

Esta aventura, es el modo en que participo de la obra de Verónica Petersen, una mujer que he visto crecer en el plano artístico, con tenacidad y entrega, dedicada a la búsqueda de un camino, asertivo y personal. Su obra muestra un compromiso profundo por convertir la pintura en una obsesiva demostración de motivos del espacio, del color, de la forma, de la textura, del sentimiento.

La abstracción es un camino difícil, porque genera un extrañamiento perceptivo y conceptual, que necesita verse acompañado de una disposición del ánimo, para entonces poder vagar por los derroteros de un placer innombrable. La obra de Verónica nos invita a transitar por sus fabulaciones retinianas, por la anatomía de su propia fisicidad, inventada y recreada. Nos convierte en aprendices, por el camino de la observación, en catadores del color y la textura, en improvisadores de historias que no se dejan atrapar porque se escurren entre los dedos.

Verónica es de la raza de esos artistas incansables que no solo sueñan con el éxito, sino que lo construyen. Cuando trato de ubicar una tradición de la abstracción que establezca contacto con su obra, esto se hace imposible, ya que siempre la creación que sigue salta la barda y no se deja encasillar en ninguna corriente. Por ello, cuando trato de establecer un referente, la obra se hace escurridiza. Su relación primaria y obligada con la Abstracción de la Vanguardia de inicios del s.XX -pienso en sus contactos primarios con Mondrian, Kandinsky o Moholy Nagy- sólo se mantiene viva a través de la composición, la superposición de planos y la elocuencia puntual en el uso de colores primarios. O con el Expresionismo Abstracto Norteamericano con sus admirados Barnett Newman o Robert Motherwell, cuyo estudio dieron a Verónica una mirada más contenida sobre la composición y el dramatismo del color. En su obra también se observa un salto hacia el informalismo europeo con figuras necesarias como Antoni Tapies y Jean Dubuffet. Todos han sido manejados, superados y amoldados, por el filtro creativo de Verónica.

La obra de Verónica Petersen nos permite reconocer su incansable condición de creadora de complejos universos visuales, seductores e inabordables, un camino, en el que se avizoran luces lejanas de un sueño, que permiten hacer del arte una ruta para muchos tránsitos estéticos y humanos.

Mtra. Madeline Izquierdo de Campos.

Crítico de Arte. México, DF. 19/10/2010.

Verónica Petersen y la pintura como pre-texto.
Por: Madeline Izquierdo de Campos.
México DF, Abril 30, 2009.

La obra plástica cuando implica al espectador interrogantes, es en sí misma un triunfo para el artista que las crea. Así sucede con los trabajos de Verónica Petersen quien ha logrado que su discurso visual pueda valorarse como una acción plástica muy refinada, en la cual se advierte la intención de desarrollar a través de su trabajo un valioso comentario pictórico que recorre la historia del arte abstracto en los siglos XX y XXI.
Es decir, el feísmo, las malas formas y el carácter anómico de la representación que son valores que han ganado en presencia en la estética contemporánea son manejados por Verónica a través de un ejercicio pictórico que se nos muestra virtuoso en el manejo de la techné y en los temas de la plástica más reciente.
El conjunto de su obra puede ser entendida como un espacio topográfico donde el uso de una depurada técnica pictórica provoca de una parte el deleite del ojo, sobre todo para aquellos entrenados en hacer pintura, y de otra propone un emplazamiento para el crítico que persigue el diálogo con la historia del arte.
Está claro que la artista se siente deudora de una tradición crítica de la pintura abstracta, me refiero en particular al Expresionismo Abstracto Norteamericano a través de la figura de Barnet Newman, o del Mimimal Art, al dar a la luz sus consabidos comentarios críticos y corrosivos que abrieron las puertas a nuevos valores estéticos, como son el principio de la no correspondencia y la variación en lo discreto o cambio infinitesimal que están presentes en Sol Lewitt, Carl Andre o Robert Morris y que Verónica despliega a su modo en su discurso plástico.
Su obra es en sí un comentario visual, que se desenvuelve para entendidos a través de cortes abruptos, mientras para el ojo común se regala con la elocuencia de formas gestuales que habitan nuestros espacios emocionales. Es una producción que se toma la licencia de desplegar estrategias de diseño visceral, que atacan nuestros planos sensoriales y es a la par un proyecto crítico para hacer del tratamiento plástico un metadiscurso de la pintura-pintura con carácter reflexivo.




Espacios sugeridos por Verónica Petersen.
Por: Enrique López Pacheco
Artista Plástico
México D.F.


La obra de Verónica Petersen nos sitúa en el límite donde precisamente la función de lo irreal viene a seducir, inquietar o despertar al ser habituado a un automatismo del lenguaje, color, espacio o forma. Con imágenes de un espacio feliz, volvemos a encontrarnos con nuestros olvidos, mismos que emergen del alma. La metáfora planteada en sus pinturas demuestra entonces una actividad propia de la imaginación: crear como lo hacen los sueños, esta vez tomando imágenes del corazón.