'En una sola pieza' 2012. Mixta sobre MDF, 25 x 25 cm.



Mis casas en otras casas. 


La casa se eleva como lo haría un niño, sobre un taburete quizás. 
Y mientras trata de enderezarse se vuelve otra cosa: un insecto, una escalera, vértigo que se enrosca en la barriga, líneas zurdas, malabarista. 
El minutero se mueve y nace esta pintura tan delgada, tan silbido, que por eso se la ofrezco al viento.
Si la ven volando enredada, ofrézcanle apoyo, denle una nube.




FIA 2011 Caracas-Vzla.



FIA 2011. Caracas. Vzla.




'Ajedrez. Moviendo la casa'. Intervención digital. México 2011.




'Nube 13'. Investigación: Nube también es origen. 2011. CCS.




'Nube 12'. Investigación: Nube también es origen. 2011. CCS.




'Moviendo la casa'. México 2011. Mixta sobre MDF. 34 x 34 cm.




'Casa-nube'. Mixta sobre MDF. 21 x 21 cm. CCS 2011.


'Nube 8'. Investigación: Nube también es origen. 2011. CCS.



'Nube 3'. Investigación: Nube también es origen. (apunte) 2011. CCS.
'Nidos'. México 2011.





Colectivo Cuatro. Expo, La Miscelánea Galería. México DF 2011.


'Desarraigo'. Expo individual. Soma Café/Galería Taller Templarios. CCS, 2011.





'Cajas de autor' Kakao bombones venezolanos. CCS 2011.
Declaro.


Pensar en origen es pensar en la casa materna, 
en ese verde primario que se asomaba por la ventana, 
también en esas formas que nos acunaban
 y mecían con tonadas silenciosas.    
Pintar orígenes es sumergirse en lo más profundo, 
en el negro-matriz
en el blanco-alba, es dar un grito a la vida.  
Pinto orígenes porque muestro con eso lo que me es propio. 
Muestro lo más auténtico dentro de lo íntimo: 
una mirada al nido, una casa y su suerte, símbolos. 
Y si me piden una imagen de mí puedo darles ésta: una flecha clavada en mi pecho, 
un dormitorio amoblado con raíces, casas, 
laberintos, nubes... 
No hay mucho más que decir, 
con mi obra pueden verme si gustan, 
como un guante vuelto hacia afuera.

Haciendo nido. 2011. Mixta sobre madera. 120 x 120 cm.





























Variaciones en lo discreto-Origen 1. 2010.


























Variaciones en lo discreto. Nubes 1 y 2. 2010.























Variaciones en lo discreto-Raíces 2. 2010.
























Variaciones en lo discreto-Raíces. 2010.

Verónica Petersen: abstracción y memoria.

A veces, nos vemos contagiados de un profundo apasionamiento, que surge del acto de hacer pintura. Me confieso, recorriendo superficies, donde la densidad de la textura se convierte en laberinto y las formas nos trasladan hacia ecos dormidos. Más que una historia nos estremece un grito, un arrullo, una mirada, o cualquier sensación incierta, que de golpe encuentra en nosotros su correspondencia.

Esta aventura, es el modo en que participo de la obra de Verónica Petersen, una mujer que he visto crecer en el plano artístico, con tenacidad y entrega, dedicada a la búsqueda de un camino, asertivo y personal. Su obra muestra un compromiso profundo por convertir la pintura en una obsesiva demostración de motivos del espacio, del color, de la forma, de la textura, del sentimiento.

La abstracción es un camino difícil, porque genera un extrañamiento perceptivo y conceptual, que necesita verse acompañado de una disposición del ánimo, para entonces poder vagar por los derroteros de un placer innombrable. La obra de Verónica nos invita a transitar por sus fabulaciones retinianas, por la anatomía de su propia fisicidad, inventada y recreada. Nos convierte en aprendices, por el camino de la observación, en catadores del color y la textura, en improvisadores de historias que no se dejan atrapar porque se escurren entre los dedos.

Verónica es de la raza de esos artistas incansables que no solo sueñan con el éxito, sino que lo construyen. Cuando trato de ubicar una tradición de la abstracción que establezca contacto con su obra, esto se hace imposible, ya que siempre la creación que sigue salta la barda y no se deja encasillar en ninguna corriente. Por ello, cuando trato de establecer un referente, la obra se hace escurridiza. Su relación primaria y obligada con la Abstracción de la Vanguardia de inicios del s.XX -pienso en sus contactos primarios con Mondrian, Kandinsky o Moholy Nagy- sólo se mantiene viva a través de la composición, la superposición de planos y la elocuencia puntual en el uso de colores primarios. O con el Expresionismo Abstracto Norteamericano con sus admirados Barnett Newman o Robert Motherwell, cuyo estudio dieron a Verónica una mirada más contenida sobre la composición y el dramatismo del color. En su obra también se observa un salto hacia el informalismo europeo con figuras necesarias como Antoni Tapies y Jean Dubuffet. Todos han sido manejados, superados y amoldados, por el filtro creativo de Verónica.

La obra de Verónica Petersen nos permite reconocer su incansable condición de creadora de complejos universos visuales, seductores e inabordables, un camino, en el que se avizoran luces lejanas de un sueño, que permiten hacer del arte una ruta para muchos tránsitos estéticos y humanos.

Mtra. Madeline Izquierdo de Campos.

Crítico de Arte. México, DF. 19/10/2010.

Verónica Petersen y la pintura como pre-texto.
Por: Madeline Izquierdo de Campos.
México DF, Abril 30, 2009.

La obra plástica cuando implica al espectador interrogantes, es en sí misma un triunfo para el artista que las crea. Así sucede con los trabajos de Verónica Petersen quien ha logrado que su discurso visual pueda valorarse como una acción plástica muy refinada, en la cual se advierte la intención de desarrollar a través de su trabajo un valioso comentario pictórico que recorre la historia del arte abstracto en los siglos XX y XXI.
Es decir, el feísmo, las malas formas y el carácter anómico de la representación que son valores que han ganado en presencia en la estética contemporánea son manejados por Verónica a través de un ejercicio pictórico que se nos muestra virtuoso en el manejo de la techné y en los temas de la plástica más reciente.
El conjunto de su obra puede ser entendida como un espacio topográfico donde el uso de una depurada técnica pictórica provoca de una parte el deleite del ojo, sobre todo para aquellos entrenados en hacer pintura, y de otra propone un emplazamiento para el crítico que persigue el diálogo con la historia del arte.
Está claro que la artista se siente deudora de una tradición crítica de la pintura abstracta, me refiero en particular al Expresionismo Abstracto Norteamericano a través de la figura de Barnet Newman, o del Mimimal Art, al dar a la luz sus consabidos comentarios críticos y corrosivos que abrieron las puertas a nuevos valores estéticos, como son el principio de la no correspondencia y la variación en lo discreto o cambio infinitesimal que están presentes en Sol Lewitt, Carl Andre o Robert Morris y que Verónica despliega a su modo en su discurso plástico.
Su obra es en sí un comentario visual, que se desenvuelve para entendidos a través de cortes abruptos, mientras para el ojo común se regala con la elocuencia de formas gestuales que habitan nuestros espacios emocionales. Es una producción que se toma la licencia de desplegar estrategias de diseño visceral, que atacan nuestros planos sensoriales y es a la par un proyecto crítico para hacer del tratamiento plástico un metadiscurso de la pintura-pintura con carácter reflexivo.



Espacios sugeridos por Verónica Petersen.
Por: Enrique López Pacheco
Artista Plástico
México D.F.


La obra de Verónica Petersen nos sitúa en el límite donde precisamente la función de lo irreal viene a seducir, inquietar o despertar al ser habituado a un automatismo del lenguaje, color, espacio o forma. Con imágenes de un espacio feliz, volvemos a encontrarnos con nuestros olvidos, mismos que emergen del alma. La metáfora planteada en sus pinturas demuestra entonces una actividad propia de la imaginación: crear como lo hacen los sueños, esta vez tomando imágenes del corazón.